Chaco Misterios de otra galaxia


El Campo del Cielo, en Chaco, es una planicie donde los meteoritos dejaron su huella. El Parque Nacional, otro tesoro.
Con sus 33,4 toneladas de peso, se trata del segundo meteorito más grande del mundo. Se cree que atravesó la atmósfera de la Tierra en una lluvia meteórica hace más de seis mil años. El meteorito Chaco-del él se trata-dio origen a una serie de cráteres en Campo del Cielo, una basta planicie ubicada a 20 kilómetros de Gancedo que con el tiempo se transformó  en uno de los principales atractivos de la  provincia de Chaco.

Campo de Cielo está ubicado a 171 kilómetros de Presidencia Roque Sáenz Peña y a 321 de Resistencia (por una ruta pavimentada), cerca del límite con Santiago del Estero.
Los meteoritos son fragmentos de asteroides de satélites naturales que pueden ingresar a la atmósfera terrestre astraídos por fuerza de gravedad del planeta tierra. La teoría más manejada por los científicos es que los meteoritos de esa zona proceden de la fragmentación de un enorme asteroide, regando un área de 150 kilómetros de largo por 15 de ancho. En la zona hay documentados 26 cráteres, él más grande de ellos es Rubin Celis, con una profundidad de 5,5 metros, el fragmento conocido más grande luego de El Chaco es el Mesón de Fierro, de aproximadamente 20 toneladas. Quienes visiten la zona se pueden hospedar el Hotel Meteorito, que tiene 14 habitaciones totalmente equipadas (baños privados, televisión, aire acondicionado, teléfono).
Puro Verde
Fotografiarse ante un imponente quebracho de 500 años, ver salir el Sol sobre un estero, arrullado por cantos de más de 200 especies de aves o dormirse al son de los aullidos de los monos carayá trepados a los copas de los árboles, sentir el inconfundible ruido que hace un yacaré al lanzarse el aguaq al paso de viajero, son sensaciones que sólo pueden gozarse en el Parque Nacional Chaco, a 115 kilómetros de Resistencia, la capital de Chaco.

Allí se palpa la naturaleza en su estado virgen a través de senderos peatonales y uno vehicular. Es mejor visitarlo entre marzo y noviembre, ya que en verano el calor es agobiante. Y hay que estar prevenidos contra los insectos.
Junto al río Negro, que cruza el noreste del Parque, se aprecian bosques densos, con suelos cubiertos de espinas. El noroeste conserva las dos variedades de quebracho Colorado.